jueves, 17 de enero de 2013

Culpable.


Ceniza, eso es lo que el pequeño podía imaginar que le quedaba de su antigüa vida.
Y se daba cuenta en ese momento, de lo que mas temía, su vida, había estado sujeta por columnas de mentira, nadie mas que el tenía la culpa de aquello, pero no siempre es fácil asumir las  consecuencias de nuestros actos, así que el pobre niño fue buscando culpable por donde asomaba, buscando culpabilidad en la inocencia, y arrastrando nada mas que soledad con él.
El niño siempre miraba para delante, nunca hacia atrás, porque eso es lo que recordaba  que le habían enseñado.
Siguió y siguío su camino buscando culpable con el nombre de nadie, pues se olvidó de quien era, de quien había sido, que había hecho, y siguió buscando.
Lo que antes era bosque, se había convertido en desierto, un desierto extraño, ya ni la arena le quería a su lado, pues el niño también había osado culpar a esta.
Iba caminando, sin rumbo fijo, cuando su soledad tiro de él, y se vió obligado a mirar atrás, y destrozado, siguió su camino "¿Todavía me queda algo?", se preguntaba el pequeño.
Se levantó cada vez que caía, y siguió buscando y buscando, ya no era nadie, unicamente era, lo que quedaba de su orgullo, insignificante con lo que había sido antaño.
Prosiguió el niño, con la soledad agarrada de la mano, hasta que sus pies se pararon solos.
De tanto arrastrar los pies, el suelo llegó a erosionar el pequeño apize de alma que le quedaba.
Y como en todo desierto, se provocó ante él una alucinación, había una especie de cristal y el niño, fue a ver  si el pequeño trozo  era el culpable de todos sus males, se asomó al espejito, y se derrumbó desolado.
Y después de verse reflejado, comprendió.

Busquémoslo.

Sabes que estas ahí, vivo, porque notas lo que ocurre a tu alrededor, y te importa, y a veces, deseas que todo acabe, que todo te dejase de importar.
Quieres un final feliz, un final  de película, inesperado, que te haga pensar sobre las cosas de la vida, simples y al mismo tiempo complejas, en el que, pese a todas aquellas cosas que salen mal, todo el mundo esta alegre, sonriente, porque todo ha acabado..
Cogerle la mano a alguien, y caminar y caminar... hasta que llegue la hora.
Pero ¿Cómo sabrás que se está acabando? No lo sabes, es gracioso pensar que como alguien dijo "Hay que vivir cada día como si fuese el último", muchas veces no hacemos caso del consejo, ¿Y si fuese verdad?
Va a empezar tu estribillo, el estribillo de tu vida, de la mía, aprovechémoslo, sin contar con fallos, sin contar con malas decisiones, sin contar con finales felices, creémoslos  nosotros mismos.  
Y seguro que aquello llamado destino,  nos deparará a tí y a mí ese final feliz.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Alguna vez te has parado a decir adios?


La vida es tan corta que no nos damos cuenta de que nos ahoga, que esta ahí esperando sentada, a que venga la muerte.
Aunque corras, aunque grites, estas solo, espero por eso, como espero a todo en esta vida, a que llegue mi hora.
Estan allí intentando encontrar mi corazón, Si pudiese encontrar un escondite, algún sitio en el que ser bien recibido, en el que ser querido.. sería todo mucho mas fácil, pero todavía estoy esperando a que eso llegue, a que cuando me vean, sonrían.
Me estoy intentando levantar, quiero tocar el azul que hay encima de mi cabeza, Pero no puedo... si pudiese, si tuviese un poco mas de confianza.. podría levantarme .. pero.. ¿Para que?, estoy perdiendo la cabeza, me estoy volviendo loco, o los demas se estan volviendo mas coherentes.. Tendría que ver la situación desde un punto de vista mas objetivo, pero.. sería tan difícil.. lo único que necesito en estos momentos esque venga alguien y me diga "eh, levanta", y todavía sigo esperando.. 
Tengo una espina, me la quito, y sale otra, cada una mas grande que la anterior, y aunque se que  la vida es corta para perderla con
tonterías, estoy viendola pasar por mi lado sonriendo, como yo debería estar haciendo, todavía espero que me salga a mí.. 
Pero.. no puedo mas, en serio, no puedo mas, quiero salir de aquí, es un torbellino alrededor de mí cuello, me esta afixiando, y mientras me afixia veo que la vida se levanta de donde estaba sentada, y se va alejando, poco a poco, y yo hago como
si no la veo, como
si nunca hubiese oído sus advertencias, y yo también me voy alejando, para el lado contrario, esta vez, por primera en mi vida, diciendo adios, esperando, que allá donde quiera que estuviese llendo, alejado de la vida, no fuese mucho peor que esta.