sábado, 27 de abril de 2013

En el punto de mira.

No soy nada, o almenos, soy lo que queda de mí.
La frase sería: No soy suficiente.
Y ahí estoy en el punto de mira del almirante de un barco velero, que por más que hago, no aparta el catalejo de mí.
Alomejor tiene que derribar mi barco y esta esperando al momento justo.
Alomejor es el enemigo, que intenta saber todo sobre mí.
O alomejor solo es alguien que quiere conocerme, que esta esperando paciente a que vuelva a ser como antes, a que me recomponga como un barquito de madera azotado por las caprichosas olas.
Intentaré llegar hasta él, espero que este igual de cerca de lo que parece estar...
Y así es, no hay casi distancia pero en el último momento dudo, como siempre, y no me atrevo a coger la escalera que me tiende con una sonrisa, desconfio y aparto la mano, intentando ser cauto cuando realmente no subo por miedo.
Y poco a poco, el barco velero del pequeño almirante se va alejando, aunque sigue mirándo con su catalejo dorado, no se porque lo hará, no valgo la pena.
Y esos pensamientos me llevan a la desesperación más profunda, que originan torbellinos de amargura en el agua del mar, torbellinos que resquebrajan mi bote, mi pequeña ancla a la vida, y la madera cruje, el banco se rompe en dos, y como en toda película el barco se hunde, llevándose consigo todo lo demás, y me quedo en el mar de escombros que he formado, sin pensar en nada, unicamente floto en unas aguas mas turbulentas de lo que me gustaría que fuesen.
Me da por mirar allí donde había estado el almirante, y aunque se que se ha ido, me viene a la cabeza su imagen sonriendo, señalando en dirección contraria, miro allí donde me señala el dedo de aquel que sonrie, y de repente  el agua turbulenta parece más mansa, la desesperación se ha ido, y con ella los torbellinos en el agua plateada, veinte barcos veleros se aproximan imponentes, cada uno con una persona sonriendo en su proa, con un catalejo en la mano y saludando con la otra, invitando a que suba.
Y esta vez, el miedo se va, "no puede ser peor que esto" y subo al barco esperando un "hola" y para mi sorpresa recibo un abrazo, el abrazo de un amigo, que se que me tendrá en su punto de mira para siempre, preocupándose de mi, buscándome cuando naufrague, ayudándome a encontrar mi norte en un mar infinito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario