Nunca supe considerar
el lado bueno de las cosas.
No supe decir la duración de la noche
pues desafortunadamente
eterna se me hacía.
¿Quién soy? ¿Qué hago aquí?
No pertenezco más que a la luna
aquella que inspira vigilando
la creación de Dios.
Y cuando todo se ha acabado,
Cuando la esperanza alejada queda.
Sonríe un niño
Y como un foco de esperanza
la oscuridad iluminada queda.
La luna asombrada
parpadea iluminada,
un rayo de luz,
asoma la creación de Dios.
Se oyen risas, se oyen llantos,
Como una de cal y una de arena
Que desencadenan el ciclo,
el ciclo de la vida.
La luna ya no observa, actúa
Ilumina como una sonrisa.
Ella también esta feliz,
Y como siervo suyo, sonrío también.
Mientras, poco a poco
la creación se Dios fue aprendiendo
a amar la vida,
con sus pros y sus contras.
Aprendímos como eran las cosas.
Y la luna dijo: La vida es bella.
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